Brújula de la Semana

TOMA DE TIERRAS EN ZONA OESTE: ENTRE LA PRECARIEDAD Y EL MIEDO AL DESALOJO

Miradas / 14/10/2020

Desde mediados de septiembre distintas familias comenzaron a instalarse en un predio abandonado en Benteveo y Mendoza, detrás del club Cristo Rey. En ese terreno actualmente viven unas 80 familias que no tienen dónde permanecer, en el momento donde se registra el mayor número de contagios por coronavirus en la ciudad, y con indicadores de pobreza que superan la media nacional. A las condiciones precarias de hábitat se le suma la falta de acceso a servicios esenciales como el agua y el miedo permanente al desalojo, distintas caras de un mismo problema: la falta de acceso a la tierra en la ciudad.

Los vecinos cuentan que el proceso no fue coordinado y se fue dando ante la imposibilidad de acceder a un terreno o una vivienda. La imposibilidad de pagar un alquiler, o el crecimiento de familias que viven en condiciones de hacinamiento, son algunas de las razones que llevan a las familias a instalarse en baldíos abandonados. En Rosario son 112 los barrios populares registrados en el RENABAP. Esto es, más de 100 mil personas ubicadas en barrios que no cuentan con título de propiedad, ni acceso regular a dos o más servicios básicos.

«Inicialmente vino una familia que no tenía donde vivir y que necesitaba el lugar, esto era un basural», cuenta Antonela, una de las vecinas que vive en un sector del predio, desde hace 4 años. La organización de los propios vecinos permitió limpiar gran parte del lugar, ordenar calles y realizar una olla popular todos los días. En el terreno se ven distintos tipos de construcciones: unas pocas casas de material que corresponden a vecinos que viven hace varios años en el lugar. El resto son edificaciones más precarias de chapa, madera y nylon, que corresponden a las familias instalados hace un mes en el lugar. «Si armo más, tengo miedo que venga la topadora y nos saquen todo», cuenta Maxi, otro de los vecinos instalado en el lugar.

El predio pertenece a un privado que actualmente está litigando en la Justicia para que se desaloje el lugar. La semana pasada la policía se hizo presente para hacer un relevamiento de los habitantes que permanecen en el terreno. Al día siguiente ocurrió lo mismo, pero en esta oportunidad, bien entrada la noche: el objetivo era constatar que sean las mismas personas las que toman el predio.  “Se nos hizo muy raro, vinieron a las 10 de la noche”, señalaron.

Las tomas se dan en medio de un contexto económico y sanitario complejo. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos señaló que la pobreza en Rosario escala al 41,8%, superando la media nacional. Y eso en medio de la escala de contagios por coronavirus en una ciudad al borde del colapso sanitario. Mientras el mensaje que se baja desde los distintos niveles del Estado es el de extremar los cuidados en la higiene, Antonela describe la situación del barrio: «Yo voy y abro la manguera ahora y no sale una gota de agua».

Fotografías: Nahuel Militano y Edu Bodiño

Escribe: Nacho Cagliero


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