Brújula de la Semana

Todos para uno: concentración mediática en Santa Fe

En Profundidad / Slider / 29/07/2020
Por Germán Mangione

En 2019, y a partir de movimientos empresariales, fusiones y compras de medios, Santa Fe pasó a ocupar el podio de la concentración mediática en el interior del país. Pocas voces se alzan para advertir las posibles consecuencias negativas de la concentración mediática en la libertad de expresión o el empeoramiento de las condiciones de los trabajadores de la comunicación. El rol de la pauta oficial como impulso a esa tendencia.

Carles  Llorens  Maluquer, Profesor Titular de Comunicación Audiovisual de la Facultad de Comunicación Universidad Autónoma de Barcelona,  sostiene  que cuando se habla de concentración se hace referencia a cinco fenómenos diferentes, cuatro de raíz económica y un quinto de carácter político: “Las operaciones de  concentración  o  integración  empresarial,  la  concentración  de  propiedad,  la  de  mercado,  la  de  audiencia y  la  centralización  o  acumulación  de  poder”.

Si bien son categorías de análisis y están pensadas como ideales, la diferenciación entre las mismas suele ser imperceptible, porque en la realidad se dan en conjunto y se retroalimentan.

El proceso de concentración de medios no es nuevo ni exclusivo de Santa Fe (ni siquiera de Argentina). Fue durante toda la década del 90 que en nuestro país se produjeron cambios importantes en el mapa mediático. A esa reconfiguración ayudó la llegada de nuevas tecnologías y la inversión de capital, pero también el entramado de leyes aportadas por el Estado. En aquel proceso se consolidó la posibilidad de unos pocos grupos de empresarios de concentrar los mercados de la comunicación.

Claudio De Luca, periodista y editor del sitio “Señales”, especializado en medios, afirma que la concentración se vislumbra más “desde la perspectiva de las audiencias y el reparto de la pauta” en la provincia de Santa Fe. “Eso se va achicando y mucho. La pauta termina concentrada en muy pocos medios en Santa Fe, los principales medios concentran gran parte de la publicidad de la provincia, el municipio y la pauta nacional, y ahí se nota la concentración muy claramente. En las audiencias también se restringe el tema porque los medios más chicos no llegan con la estructura a las grandes audiencias”, evaluó.

Un proceso de larga data.

Un buen caso de análisis es el del Grupo UNO y su irrupción en el mapa de medios santafesino. Como desarrolla Tamara Smerling en su ensayo[i] sobre el tema: “Rosario fue una ciudad donde, hasta 1990, existieron alternativas para sus medios de comunicación: en prensa gráfica, si bien La Capital siempre fue el diario tradicional de la ciudad, incluso sobre fines de los 70 y principios de los 80 –en plena dictadura– se presentaron competencias con los diarios Rosario y Democracia. Los canales privados mantuvieron una misma línea de conducta, desde su fundación en la década del 60, las radios y los periódicos vieron crecer sus aportes. La televisión por cable y también los portales–como nuevos fenómenos– no menguaron su crecimiento durante las últimas décadas”.

El mapa mediático tradicional tuvo algunas modificaciones durante la década del 80 con la llegada de Telefé (1989). Pero el cambio profundo se dio a partir de la llegada del Grupo Uno en 1997, con la compra de la mayor parte de las acciones del diario La Capital, y la centralización de periódicos y radios de la ciudad en un mismo grupo.

Entre 1994 y 1999, el Grupo Uno comenzó un proceso de expansión por fuera de Mendoza y realizó negocios por más de 600 millones de dólares en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, donde adquirió los diarios La Capital y El Ciudadano de Rosario; las radios AM LT83 , AM LT3, FM Estación del Siglo, FM Meridiano (todas en Rosario también); y los diarios Uno de Santa Fe y Nueva Hora  y Uno en Paraná, Entre Ríos. En nuestra provincia el grupo llegó a poseer el 36% de los medios locales.

Daniel Vila, Ceo del Grupo UNO, compró a la familia Lagos el paquete mayoritario de La Capital en sociedad con su hermano Alfredo y el ex ministro del Interior del menemismo, José Luis Manzano. A principios de 2000 conformó junto al empresario  Orlando Vignatti el Multimedios La Capital, que permitió la fusión de ese diario con el periódico El Ciudadano y las radios de amplitud modulada LT8 y LT3.

El grupo Clarín y el Grupo Litoral SA quedaron por detrás de los mendocinos. Según afirmaba el trabajo de Smerling, “en segundo lugar se ubicaba Clarín por su incidencia en las empresas de televisión de cable local –Cablevisión y Multicanal y por la baja incidencia que mantiene Cablehogar, y por los contenidos de Canal 3, que si bien es propiedad de Empresa Litoral, transmite contenidos de Canal 13 de Buenos Aires casi en su totalidad– y, en tercer lugar con el 15% nos encontramos con el Grupo Litoral SA que mantiene Canal 3, Radio 2, FM Vida y el portal Rosario 3. Sólo por fuera de este promedio quedaba Canal 5 de la Red Telefé”.

El proceso de centralización de los medios de comunicación se agudizó, durante los últimos años, de modo acelerado, tanto en Argentina como en el mundo, pero aquí encontró mejores condiciones para la concentración (sobre todo en el interior del país) ante la falta de regulaciones y la connivencia estatal. La falta de políticas destinadas a generar nuevas propuestas y la dependencia con la programación porteña fueron claves en el proceso. Del resto se encargó la pauta oficial que, hambrienta de favores mediáticos, terminó destinada a consolidar a los grandes en vez de impulsar a los chichos o los nuevos.

“El Estado santafesino se ha ido amoldando, en diferentes gestiones, a la llegada de grandes grupos y ayudó a la construcción de los mismos. El caso de la expansión del Grupo Uno es claro el rol del Estado apoyando ese armado con publicidad oficial, lo que terminó siendo en detrimento de otros medios que no recibieron el apoyo necesario para desarrollarse”, afirma De Luca.

Y ejemplifica la falta de políticas, o las políticas implementadas a medias, con el caso de Radio y Televisión Santafesina: “Fue una buena intención del estado provincial, pero se quedó a mitad de camino. Una señal que hoy solo la vemos lo que podemos tener un buen sistema de cable o por internet. ¿Cuántos pueden? Muy pocos. Por otro lado la radio provincial que nunca arrancó, pero tiene la licencia adjudicada . Lo mismo pasa en Rosario con el Estado municipal y FM La Balsa, la radio municipal que nunca arrancó”.

A nivel nacional algo similar sucedió con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que tenía como objetivo generar mayor competencia y ampliar los márgenes de diversidad y pluralismo. Uno de los caminos para lograrlo consistía en reducir la concentración en la propiedad de los medios. Esa búsqueda quedó trunca por la resistencia de las empresas afectadas y por la aplicación deficiente de la norma en este aspecto.

Como explica el informe «El podio de los grupos mediáticos» publicado por el Media Ownership Monitor Argentina, (una iniciativa de Reporteros sin Fronteras y Tiempo Argentino): “La llegada de Cambiemos en diciembre de 2015 terminó de cerrar toda posibilidad de poner barreras a la expansión de los holdings más poderosos. El DNU 267 sintetizó la mirada de la nueva gestión: flexibilizó controles para la compra de empresas y las restricciones al acaparamiento del mercado audiovisual. La concentración en la Argentina es además geográfica, puesto que las principales usinas de información y entretenimiento están localizadas en la zona metropolitana de Buenos Aires”.

Santa Fe se va concentrando

Mientras Mauricio Macri daba rienda suelta a la concentración mediática empresarial, en 2015 Gustavo Scaglione y Josefina Daminato adquieren en Rosario el 55 % (27.5% cada uno) del Grupo Televisión Litoral creado por Alberto Gollán, fundador de Canal 3 de Rosario y quien logró instalar a Radio 2 como la AM más escuchada de la ciudad, a la que le sumó FM Vida y FM Plus y el portal digital Rosario 3.

Por otro lado el Grupo Uno, de Vila-Manzano, se reorganiza en 2016 y cambia su marca a Grupo América. Ya para esa altura era dueño del 60% de las acciones del Multimedios La Capital. El resto de las acciones se distribuyen entre el empresario local Orlando Vignatti -ex propietario del Grupo Ámbito- y miembros de la familia Lagos, dueña original del tradicional periódico rosarino.

Pero los empresarios multirubro de Mendoza tenían otros planes, como desprenderse de los medios del interior para concentrar su poder de fuego en el Multimedio América, donde desde el año pasado está asociado al dueño de Swiss Medical, Claudio Belocopitt. En ese camino a  mediados de 2018 el Grupo Vila-Manzano vendió Supercanal al fondo estadounidense Carval, liderado por Cargil, y la compañía pasó a ser operada por ICondor-White Bridge.

Por otro lado, Vila y Manzano han decidido concentrarse en el negocio energético y avanzan con la búsqueda de inversiones para expandir en fracking en el sur de Mendoza. En tanto, Manzano ya es dueño del 4% en Phoenix Global Resources PLC, una petrolera del grupo suizo Mercuria con la que están asociados para la explotación de Vaca Muerta.

De esta manera, los medios rosarinos que históricamente se referenciaron con familias locales (los Lagos y los Gollán), experimentaron una concentración inédita para la ciudad.

El acuerdo

Pero en marzo de 2019 la concentración comienza a tocar su punto máximos con una noticia que sacudió el tablero mediático, aunque tuvo poca repercusión pública y política: Gustavo Saglione (titular de Televisión Litoral), anuncia la compra del diario La Capital de Rosario, el diario UNO de Santa Fe, la radio AM LT8 y las FM Del Siglo y La Red, entre otros activos como la firma Metrópoli, de publicidad callejera.

Luego de meses de negociaciones donde las partes se tuvieron que poner de acuerdo sobre los activos y las deudas, se concretó la venta del 66% de las acciones a Scaglione-Daminato. El otro porcentaje sigue en manos de Orlando Vignatti.

Si bien la compra de Saglione implica un avance concentrador, lo que genera aún más preocupación es que el titular de Canal 3 está acompañado por un grupo inversor de variada procedencia, vinculado a otra gran rama de medios provinciales del centro norte provincial.

En primer lugar, el santafesino Nahuel Caputto, socio de Clarín en la región y dueño de la planta impresora Artes Gráficas del Litoral S.A. en Sauce Viejo. Su familia fue la fundadora del diario El Litoral en la capital provincial, junto con la familia Vittori, que vienen perdiendo hegemonía ante el crecimiento de Caputto.

A partir de lograr que Clarín pudiese instalar en el parque industrial de Sauce Viejo, Artes Gráficas del Litoral S.A., una moderna planta de impresión, Caputto se convirtió en el empresario de medios más importante de Santa Fe capital y zonas de influencia y preside la asociación de diarios del interior (Adira), socio en el plano institucional de Adepa.

Al holding lo completan el empresario de la salud, Roberto Villavicencio (dueño del grupo Oroño) y el inversionista ligado a la industria del biodiesel y Ceo de Bioenergy, Federico Pucciarello. Las tratativas estuvieron a cargo del abogado Leandro «Lunghi» Salvatierra del buffet Casanova, Mattos & Salvatierra.

“Hoy, en nuestra provincia, segundo territorio del país, una reciente operación empresarial concentra grandes medios de comunicación en pocas manos, en pocas cabezas, en las principales ciudades del territorio como son Santa Fe y Rosario. Democracia de baja intensidad, como tantas veces advirtió la UNESCO desde los años ochenta en adelante” expresó el diputado Carlos Del Frade en un proyecto de declaración presentado en la Cámara de Diputados en abril de 2019.

Del Frade asegura que “los procesos de concentración debilitan la circulación de ideas diversas en una sociedad y por ello protagonizan, desde hace décadas, la agenda de políticas públicas en el sector de la información y la comunicación en países de distintas latitudes y con tradiciones regulatorias”.

A partir de esta compra el Grupo TV Litoral/El Litoral pasó a concentrar una gran cantidad de medios en toda la provincia y nada más ni nada menos que el 39% de la pauta oficial del Gobierno de Santa Fe, según consignan los datos brindados por el propio Ejecutivo provincial en 2019. Además se calcula que concentra audiencias de aproximadamente 4.9 millones de lectores, sumando diarios y portales.

La libertad de empresa y el estado ausente.

“Los medios tienen mucho peso, y la política no se anima”, sentencia De Luca.

Y esa permisividad estatal tiene como fondo una concepción en la que prima la libertad de empresa por sobre la libertad de expresión. Una idea en la que está ausente el concepto que tantas veces impulsaron los medios comunitarios de la comunicación como un derecho humano. Y esas ideas tienen consecuencias.

Según los profesores Guillermo Mastrini y Martín Becerra entre consecuencias de la concentración se puede observar: “La reducción de las fuentes informativas; el empobrecimiento de la deliberación pública; la relativa homogeneización de géneros, formatos y temas; la centralización de la producción en las grandes ciudades; y la generación de exclusividades frente al derecho de exhibición de eventos de interés general”.

Y afirman que “el abordaje de este fenómeno desde la perspectiva de los derechos humanos, y la libertad de expresión es uno de ellos, implicaría regulaciones previas que prevengan posibles afectaciones a la diversidad y el pluralismo”.

“Si la concentración de riquezas en pocas manos produce y multiplica la pobreza, la concentración de medios de comunicación produce y multiplica el empobrecimiento del pensamiento crítico, limita la libertad y condiciona a cada una y cada uno de los trabajadores de prensa de semejante multimedios”, asegura Del Frade.

Y advierte que la concentración “supone un ambiente de precarización del empleo, porque desaparecen medios y porque los existentes tienden a fusionarse, generándose economías de escala y ahorro de costos laborales. Y además porque en un sistema de medios muy concentrado, los periodistas tienen pocas alternativas de conseguir un buen empleo si se enfrentan con alguno de los grandes grupos, dada la tendencia a la cartelización del sector”.  Algo que vivieron en carne propia los trabajadores de la planta impresora de La Capital ubicada en Rosario y cerrada a partir de la fusión que traslado las tareas a la planta de AGL en Sauce Viejo.

Del Frade asegura que esto propicia “una democracia de baja intensidad” y la afirmación no parece exagerada. El ejercicio de la libertad de expresión por parte de los ciudadanos está estrechamente vinculado a la posibilidad de recibir información de manera libre e independiente, lo que en un mercado mediático hipeconcentrado se torna cada vez más difícil de conseguir.

[i] “Algunas reflexiones sobre la concentración de medios en Rosario: Una perspectiva sobre el Grupo Uno. 1990-2010”:


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